La industria de la ropa íntima opera con una mentira:
Diseñan un brasier para talla M. Luego simplemente lo agrandan a L, XL, 2XL.
No funciona así.
Un cuerpo con más volumen necesita distribución de peso diferente. Necesita levantamiento pensado especialmente. Necesita comodidad que no comprometaa soporte.
Pero durante años, eso no existía.
Entonces las mujeres con tallas grandes aprendieron a vivir con dolor. Con incomodidad. Con ese compromiso constante:
"O me veo bien, o estoy cómoda. Pero no ambas."